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Cuando hablamos de mujeres cristianas y caritativas, nos tenemos que trasladar casi que obligatoriamente a recordar la historia de una mujer de Jope llamada Tabitha, que en el griego traduce “gacela” y “dorca” en caldeo. Una mujer llena de buenas obras y de limosnas, eminente por sus actividades y su generosidad propias del carácter cristiano. Esa mujer murió por una enfermedad, entonces la prepararon para su sepultura, ¡pero! Dios solo estaba probando la fe de quienes creían en la Palabra y los milagros, por lo tanto uso a Pedro, quien enterado de la buena obra de la mujer pidió al Padre regresarle la vida.

Las mujeres en contacto, son la versión moderna de las Dorcas, Tabitas, o Gacelas, que son como un motor que infunde mayor potencia al ministerio pastoral, ya que por su laboriosidad producen descanso al pastor en muchas de las aéreas que él no alcanza a cubrir, y en el Centro Cristiano Ebenezer se ha desarrollado un gran ministerio de mujeres, dispuestas y muy amadoras de la obra, comprometidas y sometidas al amor de Dios, siendo en su mayoría, mujeres transformadas que no solamente son un ejemplo en la iglesia, sino un gran sostén de su familia en todas las áreas.