| AYUNO Y RESPUESTA
Es muy fácil salir del verdadero estado de adoración al Creador, para caer en actos de ritualismo religioso y la vedad sea dicha de paso que asistir a la iglesia todos los días, mantener leyendo la Biblia, escuchar radio cristiana las 24 horas de día o televisión, ayunos, vigilias, nos puede llevar a perder una relación eficaz con Dios que es la clave de la vida cristiana y caer en un legalismo de hombres que instan a una falsa santidad. Dios no quiere que actuemos piadosamente cuando en nuestro corazón no hay pecados resueltos (convencidos de que fuimos perdonados, no por obras expiatorias de pecados, sino por la gracia de Jesús) no creer que fuimos perdonados al sentir arrepentimiento y pedir perdón, es dudar de la obra perfecta de nuestro salvador, creer que necesitamos sacrificios es regresar a la ley, creernos merecedores de castigos es dudar del genuino amor de Dios.
Muchas personas ayunan, pero no tienen compasión verdadera por los pobres, ni por los indefensos, ni por los oprimidos y es mas miran al pecador como alguien raro ante Dios, condenan, descalifican y se ufanan de su inmensa “santidad”. Pero olvidan que el juzgar a alguien por comida, bebida, o costumbres es meterse con la vida del criado ajeno lo cual no agrada al Señor y no es que este de acuerdo con el pecado, sino que a mi me enseña la Palabra a amar al pecador, ya que él peca porque aun tiene un vacio en su corazón así haya aceptado a Jesús como su único medio de salvación, Dios nos puso como nodrizas del pecador, del débil, del que no entiende, del que necesita aprender a dar los primeros pasos de una verdadera fe en Cristo.
Muchas personas dicen: “ayunamos y no recibimos respuesta”, pero posiblemente se ayuno, por contienda, para ser visto sin tener en cuenta las acciones de bondad, amor, justicia y generosidad. Agradar a Dios es más que dejar de comer o hacer algo, es agradarlo al aplicar su Palabra a una sociedad muy necesitada de amor más que de religión. Agradar a Dios es quitar el yugo del dedo amenazador y dejar de hablar con vanidad y soberbia, agradar a Dios es no solo pensar en el hambriento, sino llevarle el pan, mitigar la sed del sediento, consolar al alma afligida por el pecado o por la situación que se este pasando en el momento, agradar a Dios es sacar de las tinieblas al necesitado sin palabras sarcásticas sin herirlo mas de lo que ya esta. Yo podría resumirlo todo en lo que son las verdaderas misiones, ya que amo hacer obra misionera, llegar a donde a nadie le interesa porque no hay respuesta económica y hasta es posible, que después de recibir el favor se nos desplace, pero lo importante es dejar una semilla de que si se puede amar sin interés, que lindo poder decirle a la gente no que ayune, sino que hay una posibilidad de cambio de actitud y así mejorar su condición de vida, mostrarle al verdadero Dios de amor y oportunidades, al Dios que nos ha prometido que si hacemos todo esto, “nos pastoreara siempre y en las sequias saciara nuestra alma” el Dios que vigoriza nuestro huesos que nos permite pensar con alegría en la vejes, que nos quita todo temor y que nos dice: el verdadero ayuno si tiene respuesta, el Dios que nos dice solo clama a mi y Yo te responderé, el Dios que nos promete guardarnos así estemos en valles de muerte, el Dios que como el campesino mantiene regado y cuidado su huerto, el Dios que nos dice que no temamos, que Él no nos desamparara . Solo caminemos en su voluntad, cantemos, ayunemos, vigilemos, comprometámonos con su Palabra y su obra y la prosperidad espiritual, física, y material, llegaran como el amanecer del día, seamos dadores alegres, no juzguemos y el sol será más radiante, no dudemos y tendremos la alegría de vivir bajo la sombra del Altísimo.
CARLOS ERNESTO DIAZ
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