Agradar a Dios
Muchas veces la pregunta es ¿Cuál es el propósito de Dios para nuestras vidas? o ¿para que me quiere Dios en este mundo? o ¿Qué tengo que hacer como cristiano o hijo de Dios?
Las respuestas de los religiosos, de los místicos o legalistas bíblicos, quizás sean innumerables, ya que encierran sus propias leyes y reglamentos de estructura terrenal borrando el verdadero propósito divino, ya que muchos hombres han querido invalidar el triunfo de Jesús en la Cruz del Calvario, imponiéndole al hombre la necesidad de “pagar el precio” de nuestra salvación lo cual es verdaderamente aberrante, pues si recibimos de gracia no demanda de ningún precio de pago.
Por lo tanto, si oramos, ayunamos, diezmamos, alabamos a Dios, vigilamos o lo que sea, de ninguna manera es para pagar nada solo lo hacemos para demostrar nuestro agradecimiento a Dios por lo que hizo con nuestras vidas por su voluntad y amor mediante el sacrificio de Cristo. Soy un pleno convencido de que Dios todo lo hace completo y perfecto, lo que causa que ni siquiera tengo que buscarle ya que yo soy templo del Espíritu Santo o sea que El es una constante en mi vida y El fue el que me escogió y aparto desde antes de la fundación del mundo y no trato de entender ese y otros muchos misterios ya que corresponden a la plenitud de su poder y voluntad y de que me sirve querer entender y razonar todo lo relacionado con Dios si no hago lo principal, que agradarle a El para que me de Sabiduría, ciencia y gozo, para que el pecador trabaje y amontone para que me lo de a mi conforme lo escrito en Eclesiastés 2:26.
Concluyo este pensamiento, todo lo que Dios quiere de nosotros es que le agrademos es decir que hagamos lo que a El le gusta conforme a su Palabra, que disfrutemos de cada momento de la vida, que le demos gracias por todo lo que nos acontece, que siempre estemos preparados para lo mejor de la vida, que por nada estemos afanados, sino que pongamos delante de su presencia todas nuestras necesidades y confianza de que a los hijos de Dios todas la cosas le ayudan a bien, descansar en que ciertamente el bien y la misericordia nos seguirán todos los días de la vida.
Los tiempo nunca son malos, solo es cuestión de aprender a esperar pacientemente para que nos sean mostrados los secretos de Dios y que están reservados para nosotros. ¿Usted todavía no disfruta de la gran cualidad de agradar a Dios? no se sienta mal, solo de el siguiente paso reconocer que le falta el impulsito y El ara en su vida el milagro de desarrollar el músculo de la fe, todo tiene un inicio y recuerde que la locomotora solo necesita de un buen tramo de recorrido para tomar el impulso suficiente que le permite jalar los vagones que le son colocados atrás…..no maneje los vagones, tome el control de la locomotora y esa locomotora puede ser tu mente. “Todo es posible si puedes creer”
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